Artículo liberado del número 4 de PARA LA VOZ: «Guerra y capital». Puede adquirirse el número en físico escribiendo a contacto@paralavoz.com
La Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales nace en 1995 con el fin de mantener viva la memoria de los brigadistas. Es un placer poder contar con vuestra participación en este número de Para la voz, dedicado al estudio del imperialismo y a la defensa del internacionalismo, del cual las Brigadas Internacionales fueron una gran expresión. Explicadnos, para quienes aún no conozcan vuestra labor, cómo surge la AABI y cuál ha sido su trayectoria en estos treinta años.
La AABI nació hace ya 30 años con el objetivo de preservar la memoria de las Brigadas Internacionales, organizando, en primer lugar, un gran homenaje a las mismas en diferentes ciudades del país en el que sería, en aquel momento, el 60 aniversario de su formación, al que acudieron varias decenas de luchadores internacionalistas y, para poder dar, como prometió Juan Negrín en su discurso en uno de los actos de despedida, la ciudadanía española a todos aquellos Voluntarios de la Libertad: «El Gobierno de la República reconocerá y reconoce a los internacionales, que tan brevemente han luchado con nosotros que ya pueden decirse son connaturales nuestros, el derecho a reclamar, una vez terminada la guerra, la ciudadanía española. ¡Con ello nos honraremos todos! Buen camino, hermanos internacionales…».
Desde entonces, el trabajo de la AABI se centra en preservar y difundir la historia y la memoria de las Brigadas Internacionales, investigando y publicando libros y documentales, organizando exposiciones o el Archivo de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, llevando a cabo actividades anuales de diferente calado como las Marchas del Jarama y de Brunete, erigiendo monumentos y placas, o colaborando con diferentes instituciones y asociaciones en cualquier evento que tenga que ver con nuestro trabajo, entre otras muchas cuestiones.
Y en la actualidad, ¿qué actividades realizáis y cómo puede alguien interesado colaborar con vosotros?
Además de las actividades que se organizan anualmente o puntualmente, y que se pueden ver anunciadas en nuestra página web y redes sociales, dos de nuestros principales trabajos que más tiempo nos han llevado en los últimos meses, han sido la búsqueda de la fosa común donde se arrojaron los cuerpos los de los 451 brigadistas profanados del que fuera oficialmente el Cementerio de las Brigadas Internacionales, a las afueras de Madrid, en Fuencarral, y la búsqueda de información e investigación de historias biográficas de brigadistas para que los descendientes que lo pidan, desde diferentes partes del mundo, puedan obtener la nacionalidad española, como recoge la Ley de Memoria Democrática. De esta forma podemos honrar su legado y cumplir con ese cometido por el que surgió nuestra asociación.
Es importante así, para que sea posible todo el trabajo que realizan los socios y la Junta de la AABI de forma voluntaria, en la organización de estos eventos o el mantenimiento del local, la colaboración de todo aquel que esté interesado en las Brigadas Internacionales, ya sea difundiendo los eventos y asistiendo a los mismos, colaborado con la compra de materiales en venta o haciéndose socio de la AABI a través de la propia web.
Es conocida la dificultad burocrática existente en España a la hora de buscar los restos de las decenas de miles de personas que, asesinadas y fusiladas, fueron enterradas en fosas comunes. Durante la guerra, en torno a diez mil brigadistas murieron combatiendo el fascismo, y muchos de ellos siguen todavía desaparecidos. ¿Cuál es el estado actual de la búsqueda de sus restos?
Desde hace unos diez años se han llevado a cabo algunos proyectos de exhumación de brigadistas, siempre impulsados por la sociedad civil, tratándose siempre de pequeños números. Aunque hay dos excepciones, uno el proyecto de Alvah Bessie de la Generalitat de Catalunya, centrado en la batalla del Ebro, y el otro, el intento de localización de los restos de los brigadistas del Cementerio de Fuencarral, financiado directamente por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, siendo la primera vez que el Estado central interviene en un proyecto de estas características.
En este último caso, sobre la búsqueda de los cuerpos de los 451 brigadistas, hemos encontrado multitud de limitaciones y frenos para poder llevar a cabo el proyecto, principalmente por el lado del Ayuntamiento de Madrid, que ha negado por completo la existencia de la propia fosa común, a pesar de todas las evidencias, fuentes históricas y documentales presentadas, poniendo trabas burocráticas y de tiempo para el desarrollo de la búsqueda, y por los recursos limitados para la excavación por parte del gobierno central, a pesar de impulsar el proyecto a través de la Ley de Memoria Democrática. Actualmente el proyecto se encuentra parado debido a que las primeras excavaciones no resultaron exitosas en la búsqueda, aunque esperamos que se pueda retomar.
A pesar de todo, un amplio espectro político reconoce, al menos de palabra, que las Brigadas Internacionales fueron y siguen siendo uno de los mayores ejemplos de internacionalismo. Sin embargo, en muchas ocasiones se ignora el papel esencial que tuvo la Internacional Comunista en el surgimiento y desarrollo de las Brigadas. ¿Podrías explicarnos brevemente su historia y el papel que jugó la Internacional?
La Internacional Comunista llevó a cabo el papel de canalizar, estimular y organizar un fenómeno de masas que se venía produciendo previamente a su propia formación, cuando el 18 de septiembre de 1936 el Presídium de la Internacional Comunista se reunió para ayudar militarmente a la República, después de que las potencias nazi-fascistas de Alemania e Italia ayudaran a los golpistas. Aunque el nacimiento oficial se sitúa el 22 de octubre, cuando Largo Caballero como Presidente del Gobierno de la República española y ministro de la Guerra, aprueba el decreto que autorizaba su formación.
Aunque ese fenómeno de masas de lo que suponía el internacionalismo ya se empezó a dar en cuanto se produjo el golpe de Estado del 18 de julio, cuando los atletas y numerosos extranjeros, muchos de ellos judíos que habían huido del nazismo, junto a refugiados políticos, que se encontraban en España para participar en la Olimpiada Popular de Barcelona como alternativa a los Juegos Olímpicos de Berlín, se sumaron a las columnas milicianas que respondieron rápidamente a la intentona golpista.
Durante el verano y otoño surgieron así multitud de iniciativas individuales y comités de apoyo a la República, en un momento en el que España era el primer dique de contención del fascismo europeo. Así, ese espíritu internacionalista fue canalizado por la Internacional Comunista para proponer un cuerpo de voluntarios al servicio de la República española, coordinando tanto su reclutamiento como su formación en forma de unidades militares, dotándolo de una organización logística, el esfuerzo financiero requerido y de cuadros directivos. La composición social y política de las Brigadas era heterogénea, conformada por voluntarios antifascistas y en muchos casos antimilitaristas, aunque una representación importante de sus miembros era militante de los Partidos Comunistas, así como sus principales cuadros.
En ese sentido, el PCE, sección española de la Internacional Comunista, jugó un rol central en la guerra no solo con la creación del Quinto Regimiento y su apuesta por la profesionalización del Ejército Popular, sino que también tuvo un papel fundamental en la organización y promoción de las Brigadas Internacionales. ¿Puedes contarnos un poco más sobre esta cuestión?
Los Partidos Comunistas tuvieron un rol central en la organización de las Brigadas Internacionales y el enrolamiento de los brigadistas. En España se integraron dentro del Ejército Popular español, y al igual que el Quinto Regimiento, impulsado por el PCE, las Brigadas fueron una escuela de formación de los cuadros del Ejército. La toma de decisiones relativas a la organización, los mandos y la formación de nuevas unidades internacionales con sus respectivos puestos de mando obligaba a que, por ejemplo, Luigi Longo, apodado Gallo, estuviera en contacto constante con los representantes de los diferentes Partidos Comunistas y, sobre todo, con la Comisión Política del PCE para los asuntos de las Brigadas Internacionales.
Tras su disolución, muchos brigadistas fueron recibidos hostilmente por sus gobiernos. En Francia, muchos terminaron en campos de concentración junto a los refugiados republicanos; en Inglaterra, procesados por participación en conflictos extranjeros; y en Estados Unidos, fichados como sospechosos y perseguidos durante la Guerra Fría. Cuéntanos un poco más sobre esto.
Efectivamente, los brigadistas fueron perseguidos y maltratados en muchos casos, tanto en el contexto de la II Guerra Mundial, donde más de 6.000 brigadistas atravesaron la frontera francesa en los primeros días de febrero de 1939, acabando en los campos de concentración junto a miles de españoles, civiles y militares, donde no había ningún tipo de salubridad ni abastecimiento, y fueron considerados como los prisioneros más peligrosos. Otros brigadistas fueron deportados a los campos de Argelia. A pesar de su difícil situación, la mayoría de brigadistas que sobrevivieron a la guerra de España, jugaron un papel fundamental en las resistencias y luchas partisanas en los diferentes países de Europa, en la lucha contra el fascismo europeo que continuaba. Destacando, por ejemplo, en la liberación de Yugoslavia. De los 350 brigadistas que llegan a Yugoslavia, 200 cayeron luchando, pero siendo parte central del Ejército Popular de Liberación y dirigiendo grupos del Ejército Partisano a partir de sus cuadros comunistas.
Por otro lado, tras acabar la guerra, en el contexto de la guerra fría, los brigadistas tampoco tuvieron una vida fácil en los países occidentales, que eran observados con desconfianza. Justamente hace unas semanas nos llegaba el contacto de un periodista holandés que nos informaba como durante la década de 1960, los Países Bajos pidió información a la policía franquista sobre algunos brigadistas holandeses que habían luchado en España, para perseguirlos y acusarles de ser comunistas y agentes soviéticos.
En conclusión, los brigadistas vivieron dos realidades. En los países socialistas, mientras que la mayoría fueron honrados por su lucha y aportaron a la conformación del nuevo Estado socialista, también es cierto que algunos fueron recibidos con cierta sospecha sobre su etapa española, por aquello que llamaron «cosmopolitismo». Por otro lado, en los países capitalistas tuvieron que sufrir el estigma de ser enemigos comunistas por haber luchado en la guerra de España, sobre todo en las décadas de la guerra fría. En Estados Unidos sufrieron los juicios de la caza de brujas del senador McCarthy, cárceles o la reducción de derechos políticos, como en Suiza o Países Bajos.
No quisiéramos cerrar esta entrevista sin mirar al presente. La guerra imperialista es hoy una realidad que se encuentra a las puertas de Europa; en Palestina, el Estado de Israel continúa con el genocidio ante los ojos del mundo entero y con la complicidad de la «comunidad internacional»; y las grandes potencias, en general, se enredan en una preocupante espiral belicista. Vivimos en una época en la que, como diría Lenin, se militariza la economía, la política y la sociedad. ¿Qué lecciones podemos extraer para nuestros días de la experiencia de las Brigadas y de la Internacional?
Vivimos en una época en la que la reacción y las ideas militaristas que asolaron el mundo hace un siglo, han vuelto a dominar la sociedad, con un aumento constante de las guerras y el militarismo. Y justamente fueron las Brigadas Internacionales, las que bajo la idea de solidaridad y fraternidad entre iguales, en su lucha antifascista e internacionalista, encarnaban también la lucha antimilitarista. Aunque la capacidad de respuesta ante la misma no sea similar ante dicha situación, sus ideas y ejemplo deben perseverar ante el mundo como un faro de luz de lo que supuso el mayor ejemplo de internacionalismo de la historia.
Las Brigadas ya demostraron que la lucha solidaria por un mundo más libre y justo no entiende de fronteras y que fueron precisamente las fuerzas republicanas y de izquierdas las que organizaron el boicot a la celebración de las Olimpiadas en suelo nazi, mientras que el mundo se plegaba a los mismos, que la solidaridad contra el genocidio judío en los años treinta se llevó a cabo desde el lado internacionalista de nuestra trinchera, y así ocurre en la actualidad con el genocidio palestino, donde los pueblos del mundo salen a la calle a defender la paz y la lucha contra el sionismo.
Porque justamente las Brigadas Internacionales fueron esa organización donde voluntarios de todo el mundo, se unieron por encima de las diferencias nacionales, escapando de la división nacionalista e imperialista que crean los estados capitalistas.
Queremos, por último, agradecer sinceramente vuestra predisposición y esperamos que esta entrevista sirva para seguir difundiendo vuestro proyecto y vuestra labor.
Queremos agradeceros a vosotros la oportunidad de realizar esta entrevista para darnos voz, mostrar interés por las Brigadas Internacionales y realizar un número sobre algo tan fundamental en el mundo en el que vivimos como es el internacionalismo.
