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La lucha de clases y la mafia bajo el fascismo siciliano

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HISTORIA

La lucha de clases y la mafia bajo el fascismo siciliano

04/10/2023
14 min.

Este es el primero de una serie de tres artículos en torno al movimiento comunista en la isla de Sicilia. En este primer artículo expondremos el contexto histórico de la situación en la isla durante la primera mitad del siglo XX y el auge del fascismo antes de la Segunda Guerra Mundial, así como el papel reaccionario de la mafia siciliana; en el segundo artículo expondremos la historia del comunismo y del movimiento campesino en la década de los 40; finalmente, en el tercer artículo, reproduciremos una entrevista que pude realizar a un veterano militante comunista de la época, el último superviviente de la masacre de Portella della Ginestra, de 1947.

I. Sicilia bajo el fascismo

La Sicilia de la primera mitad del siglo XX se caracterizaba por la preeminencia social de un entramado de redes de relaciones clientelares que tenían en su cúspide a la clase terrateniente. Esto, entre otras cosas, permitió que la región desempeñase en la vida política de la Italia liberal (prefascista) un papel desproporcionadamente importante respecto a su peso económico, dada la facilidad que tenían los notables para movilizar votos y construirse bases políticas sólidas.También resulta relevante en esta situación el papel que tenía Sicilia junto al resto del Sur de Italia como exportadora de funcionarios según las características del desarrollo desigual del capitalismo italiano, con su marcada división Norte-Sur (véase Coco, V. (2019). Siciliani a Salò. Funzionari, politici e burocrati nella RSI. En Baris, T. y Verri, C. (Eds). I Siciliani nella Resistenza. Sellerio Editore Palermo). 1 El fascismo vendría a acabar con esto al abolir la política parlamentaria y, en su afán por tratar desde el Estado directamente con las distintas clases sociales, hizo lo que pudo para erradicar el clientelismo. Sicilia era en general una región económicamente atrasada y agraria (si bien existía un eje bastante dinámico entre Messina y Catania, en la costa este de la isla) pero integrada en el mercado global desde finales del siglo XIX, especialmente a través de la exportación de productos agrarios cítricos y azufre.

La Primera Guerra Mundial vendría a acelerar el proceso de concentración del capital en Italia y, por lo tanto, a propiciar la preeminencia del capital financiero: esto, coincidiendo con el primer fascismo, llevó a un breve impulso industrialista en Sicilia con una importante intervención estatal alrededor de las manufacturas químicas derivadas de los cítricos y el azufre bajo el formidable monopolio Montecatini, lo que amenazó con desplazar a los terratenientes como clase dominante de la isla. El contraataque terrateniente no se hizo esperar y el régimen, que reconoció el mayor arraigo social del “bloque agrario” y para este momento (alrededor de 1926) buscaba asegurar el apoyo directo de las élites locales, dejó a la burguesía financiera desarrollista a su suerte, que no tardó en ser arrollada por los latifundistas (esto tendría sus repercusiones paralelas en la política interna del Partido Nacional Fascista (PNF) en forma de feroces luchas intestinas). Sin embargo, los desarrollos del mercado mundial amargaron la victoria de los terratenientes: la competencia española (cítricos) y norteamericana (azufre) y el contexto general deflacionario perjudicaron gravemente la posición de Sicilia en el mercado mundial y amenazaron la rentabilidad de estas actividades económicas, lo que dio pie a la intervención estatal en el sector a través de generosos subsidios. Esto, unido al ya mencionado final del desproporcionado peso político de Sicilia en Italia, sentó las bases para la ulterior definitiva erosión del poder terrateniente en la isla y llevó a los grandes propietarios agrarios a adoptar un discurso victimista y sicilianistaEsta postura política vendría a comprender, entre otras cosas, la defensa de la independencia económica de Sicilia buscando lograr un supuesto potencial de prosperidad gracias a la exportación al extranjero de productos agrícolas y otras materias primas –potencial supuestamente frustrado por culpa de la dominación y la explotación ejercida por el norte proteccionista e industrial–. A lo largo de la historia se vendría a combinar con todo tipo de programas políticos y normalmente conllevó a una llamada a la solidaridad entre las distintas clases sociales de la isla.2 ante la sensación de que el estado los había abandonado ante la adversidad, sirviendo esto así de precedente de los desarrollos políticos que veremos más adelante.Lupo, S. (1987). L’utopia totalitaria del fascismo (1918-1942). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore. 3

El latifundio siciliano al que se enfrentarían el Partido Comunista Italiano (PCI) y el movimiento campesino en los años 40 no era el del siglo XIX; la lucha de clases de la posguerra de la Primera Guerra Mundial y otros mecanismos lo habían ido erosionando.Coco, V. (2021). Mobilitazione nelle campagne e partiti di massa nella Sicilia del secondo dopoguerra. En Baris, T. y Patti, M. (Eds). La Strage di Portella della Ginestra tra Storia e Memoria. Istituto Poligrafico Europeo. 4 Además, los grandes terratenientes ejercían su función a través de una capa de intermediarios que ejercían de administradores y organizadores del trabajo: los gabellotti, que constituían las bases sociales de la mafia junto a la pequeña burguesía de los pueblos.En este contexto, la mafia siciliana no se adecuaba tanto al modelo gángster de las famosas películas si no a una red de sociedades rurales pequeñoburguesas conectadas con el contrabando y con una importante vocación de controlar la política local de los pueblos, lo que le otorgó un papel central en las oleadas violencia reaccionaria contra el movimiento campesino. También tenían una relación especial con grupos sociales cercanos al lumpenproletariado y con gente especialmente asocial y hosca como los pastores (véase Di Bartolo, F., (2008) “Imbrigliare il conflitto sociale. Mafiosi, contadini, latifondisti”. Meridiana, 63, 33-52), lo cual le otorgaba amplias posibilidades para poder ejercer la violencia. 5 Según el teórico del PCI Emilio Sereni, los gabellotti constituirían una protoburguesía agraria siciliana y las actividades mafiosas serían su particular forma de lucha contra el supuesto feudalismo de los grandes terratenientes. En el contexto de la política de «reconciliación nacional» en 1936, el (en aquel entonces) Partido Comunista de Italia (PCd’I) identificó en la «pequeña mafia», a quienes asociaban con el separatismo, un posible aliado contra el status quo fascista y feudal, que podría ser guiada gracias al partido a una posición revolucionaria. Posiblemente el PCd’I vio en Sicilia un feudalismo que no existía, y el papel explícitamente reaccionario de la mafia durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial confirmó el carácter fantasioso de estos planes (para el PCI los gabellotti pasarían entonces a ser poco más que parásitos intermediarios entre los campesinos y los terratenientes. Curiosamente esto tampoco es exacto, pues la mafia sí tuvo en determinados contextos un papel dinamizador y «emprendedor» en la agricultura, en contraposición al inmovilismo de los grandes terratenientes, y de hecho llegaron a participar en el proceso de erosión del latifundio al ser capaces de especular con la propiedad de la tierra).Verri, C. (2008) “Un dibattito marxista: mafia e latifondo”. Meridiana, 63, 135-156. 6

El fascismo golpeó duramente a la mafia a través de una serie de espectaculares arrestos masivos y juicios, en una intervención militarizada similar a una operación de contrainsurgencia. Sin embargo, la represión no afectó a miembros de la «alta mafia», compuesta por miembros de la alta burguesía insular, por lo que si bien las actividades delictivas mafiosas disminuyeron considerablemente, las organizaciones mafiosas como tales sobrevivieron y se recuperaron notablemente a partir de mediados de la década de los 30 a la vez que el estado fascista iba perdiendo el control de Sicilia.Coco, V. (2008) “Dal passato al futuro: uno sguardo dagli anni trenta”. Meridiana, 63, 117-134. 7

A pesar de permitir en un principio la supervivencia del poder social de los terratenientes, el fascismo nunca renunció a su programa de eliminación de todas las redes clientelares, si bien casi siempre se movió con suma cautela. Cabe destacar que en esta sociedad el clientelismo no se limitaba al mundo latifundista, sino que se extendía prácticamente a todos los resquicios de la sociedad tanto urbana como rural: los círculos políticos, los propios partidos, las logias masónicas e incluso las cooperativas campesinas funcionaban de facto como redes clientelares, y por lo tanto allí también se extendía el poder de la mafia y la lógica de los notables,Los cooperativistas ligados al ala revolucionaria del PSI, que antes del fascismo se opusieron a esta deriva, sufrieron los rigores de un fenómeno que cobraría una importancia central en el desarrollo de la lucha de clases en el Sicilia: el terrorismo mafioso. Así, por ejemplo, en 1915 fue muerto a tiros el alcalde socialista de Corleone al intentar resistir la infiltración mafiosa en una cooperativa campesina local.8 ya fuesen estos últimos terratenientes, comerciantes o industriales o, por ejemplo, jefes políticos de especial preeminencia local. Así, el estado fascista buscó integrar dentro de sí a las cooperativas surgidas de la lucha de clases en el campo en las décadas precedentes, incluso las llamadas cooperativas «rojas», aquellas ligadas al Partido Socialista Italiano (PSI). El fascismo quiso romper los lazos entre los distintos elementos del sistema clientelar, eliminar su carácter político y retener exclusivamente las funciones económicas pertinentes y destruir aquellas instituciones que fueran fuente de discordias políticas. La prohibición de todas las asociaciones políticas excepto el PNF en este contexto se puede enmarcar en este proceso anticlientelar (si bien en realidad el mismo PNF siciliano se acabó por convertir en el centro de redes de este estilo para disgusto de la vieja guardia más idealista). A pesar de todo, las redes clientelares, tan arraigadas en esta sociedad, se las ingeniaron para sobrevivir en la informalidad y el aparente apoliticismo, y serían en cierto modo el lugar donde se desarrollaban las luchas de clases y políticas, ahora a través de sombrías maniobras entre bastidores y dentro del PNF; detrás de todo tipo de organizaciones e instituciones superficialmente «fascistizadas»Un caso destacable es la figura del agrónomo Francesco Marino, principal organizador del movimiento campesino en la localidad de Lentini y militante del PCI desde 1921. Jugó un papel protagonista en la organización de una cooperativa que se las ingeniaría para sobrevivir toda la época fascista gracias en parte a las pertinentes concesiones ideológicas, si bien entró en decadencia en los años 30. En consecuencia, con la explosión del movimiento campesino y la política de masas tras 1943 Lentini funcionaría como una «ciudadela roja», un bastión del PCI y del PSI (véase Mangiameli, R. (1999) “Cooperative e partiti di massa nell’ esperienza di Francesco Marino”. Meridiana, 36, 43-89). 9 o apolíticas existían agazapados reductos de los partidos políticos de antes: radicales, socialreformistas,Esta es una tradición ideológica que podríamos situar a la inmediata derecha de la socialdemocracia.10 católicos, socialistas, etc.

A lo largo de los años 30, el régimen se fue volviendo incapaz de enterarse de lo que pasaba en la isla: sus funcionarios, incluidos la policía, no podían penetrar el núcleo de la sociedad, que funcionaba de espaldas al estado. Ya a partir de 1935 empiezan a salir informes y testimonios sobre complots separatistas o monárquicos por parte de la burguesía urbana, y la mala situación económica transmite la sensación de que la isla es un polvorín. Esto propicia un giro «jacobino» por parte del régimen fascista, acompañado de un importante esfuerzo ideológico y propagandístico: se recuperan viejos cuadros del primer fascismo previamente apartados durante el contragolpe terrateniente de mediados de los años 20, el PNF siciliano se purga de «oportunistas» y se esgrime una retórica moralista y populista dura contra la corrupción y el clientelismo. Los resultados de este giro no son especialmente brillantes y el renovado aparato fascista insular se desquicia y comienza a proponer una limpieza militar de los «traidores»; en 1941 Mussolini tiene la ocurrencia de deportar fuera de la isla a todos los funcionarios estatales nativos.Lupo, S. (1987). L’utopia totalitaria del fascismo (1918-1942). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore. 11

Simultáneamente, buscando la estabilidad social y golpear de una vez por todas las bases sociales del clientelismo, y en un contexto de crisis económica mundial, el fascismo a partir de 1937 se lanza al «asalto al latifundio». La situación en el campo siciliano de los años 30 no era buena: la Gran Depresión llevó a la agricultura de cítricos a una crisis de sobreproducción, las rutas migratorias, que anteriormente habían ayudado a aliviar en parte la miseria campesina, se bloquearon mientras la población de Sicilia no dejaba de crecer, la deflación llevó al empequeñecimiento de la mediana propiedad rural y la desaparición de parte de la pequeña y, en definitiva, muchos campesinos engrosaron las filas del desempleo o se vieron obligados a buscarse la vida en las ciudades o en el ejército, lo que llevó a un proceso de envejecimiento y feminización del campo siciliano, dado el perfil típicamente joven y masculino de los que abandonaban la agricultura.Vittorio, T. (1985) Il lungo attacco al latifondo. Spiritara e contadini nelle campagne siciliane (1930 – 1950). C. U. E. C. M. 12 En realidad, la explotación latifundista se unía al miserable minifundio para constituir la difícil situación del campo siciliano en aquel entonces. Los campesinos no solo tenían la necesidad de tierra, sino también del pertinente desarrollo de las fuerzas productivas si quería superar su situación.Butera, S. (1999). L’economia siciliana nell’immediato dopoguerra (43-50). En Manali, P. (Ed). Portella della Ginestra 50 anni dopo (1947-1997). Salvatore Sciascia Editore. 13

Ante esta situación, y con inspiración keynesiana, el fascismo planea una «colonización» del latifundio que, tomando como modelo la aparceríaEsto es, el campesino alquila al terrateniente la tierra a cambio de una porción de la cosecha o un pago en metálico. En este contexto implicaba que las familias campesinas se mudasen de sus pueblos a lugares remotos, lo que el fascismo esperaba que se tradujese en la traslación a Sicilia de un modelo familiar extendido fuertemente patriarcal, incompatible con el latifundismo siciliano.14 de la Italia Central, habría implicado el cultivo de tierras previamente baldías o mal trabajadas gracias a una importante inversión estatal. El programa preveía la colonización de una vastísima extensión, prácticamente la mitad de la tierra cultivable de la isla, y ofrecía a los terratenientes la posibilidad de ceder parte de sus tierras al estado a cambio de ver el resto «bonificadas», esto es, de recibir importantes inversiones estatales. A pesar de su ambición, los resultados fueron despreciables excepto en algunas zonas del este de la isla. El problema era que esta sociedad descansaba sobre un equilibrio social tal que cualquier reforma podía causar una profunda conmoción.Vittorio, T. (1985) Il lungo attacco al latifondo. Spiritara e contadini nelle campagne siciliane (1930 – 1950). C. U. E. C. M. 15 Los terratenientes se opusieron apelando a la naturalidad del latifundio tradicional y a la unidad sicilianista entre clases ante los subversivos planes extranjeros de destruir la sociedad siciliana. Una reforma de estas características habría separado a los campesinos del entramado clientelar de los terratenientes y habría abolido por la vía de los hechos a los gabellotti, pero el fascismo pretendió que la reforma se desarrollase de forma vertical al margen de los deseos del campesinado: así, la inmensa mayoría vio las exigencias de esta reforma de abandonar sus pueblos natales y sufrir las inclemencias de la naturaleza incomprensibles y evitó adaptarse, condenando la reforma agraria fascista al fracaso.Lupo, S. (1987). L’utopia totalitaria del fascismo (1918-1942). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore. 16

Italia entró en la Segunda Guerra Mundial en 1940. Ya a partir de 1941 se fue extendiendo el abierto descontento por la isla conforme la inflación y la proliferación del mercado negro golpeaban a las capas medias urbanas y extendían el hambre por el campo. Precisamente la cuestión alimentaria cobró una enorme importancia alrededor de la política fascista de almacenamiento forzoso de grano, que obligaba a los agricultores a vender al estado a un precio fijo parte de su cosecha. Esta política, que tenía como objetivo garantizar el suministro de las ciudades, dio pie a la proliferación del ya mencionado mercado negro gracias a la estrecha colaboración entre la mafia y los terratenientes en este ámbito, que evadían en la medida de sus posibilidades las exigencias del estado. El comercio ilegal de grano, pese a que explotaba atrozmente a las ciudades, de hecho beneficiaba a todo el mundo rural en la misma medida que las requisas estatales perjudicaban especialmente a los pequeños propietarios y campesinos sin tierra, de forma que en este contexto se consolidó un formidable «bloque agrario» de solidaridad interclasista antiestatal.Baris, T. (2021). La Sicilia dalla Liberazione alla strage di Portella della Ginestra: un quadro sociale e politico. En Baris,T. y Patti, M. (Eds). La Strage di Portella della Ginestra tra Storia e Memoria. Istituto Poligrafico Europeo. 17 Por ejemplo, el famoso bandolero-guerrillero separatista reaccionario Salvatore Giuliano, de extracción campesina, se echó al monte después de sufrir un encontronazo con las fuerzas del orden al intentar hacer contrabando de grano para desarrollar una prolífica carrera guerrillera al servicio de la mafia y los terratenientes.Patti, M. (2021). Crisi alimentare, banditismo e mafia (1943-1947). En Baris, T. y Patti, M. (Eds). La Strage di Portella della Ginestra tra Storia e Memoria. Istituto Poligrafico Europeo. 18

II. El Partido Comunista en Sicilia antes de 1943

Cuando en el Congreso de Livorno de 1921 el PCd’I se escindió del PSI, los partidarios sicilianos del nuevo Partido Comunista se adhirieron en su mayoría a las posturas abstencionistas de Amadeo Bordiga. En Agrigento todo el aparato del PSI se adhirió al PCd’I; en Palermo lo hizo casi exclusivamente la juventud socialista; poco después se constituyeron secciones comunistas en Trapani, Catania y Messina. En general, la presencia comunista era modesta, lo que no evitó que el partido fuese golpeado con gran dureza por el terrorismo mafioso. En 1925-1926 el PCd’I desarrolla a nivel nacional una fuerte campaña contra el bordiguismo (también contra el comunismo de derechas, pero esto apenas tenía presencia alguna en Sicilia), y de hecho el PCd’I de Sicilia participa activamente en las elecciones de 1925. Pronto, sin embargo, el comunismo siciliano sería objeto de la represión fascista y para 1930 el PCd’I siciliano perdió el contacto con la dirección en el exilio temporalmente. Esto no evitó que tuviese lugar un importante repunte comunista a lo largo de los años 30 y que incluso tuviesen lugar algunos conatos de unidad antifascista. En concreto, las minas de azufre de Caltanissetta, poseedoras de una antigua tradición política republicana, se convirtieron en un formidable núcleo comunista. También tuvo importancia la lucha contra la participación de Italia en la Segunda Guerra Mundial, promoviéndose deserciones en el ejército.Cimino, M. (1988) Le pietre nello stagno. Edizioni La Zisa. 19

Dado el curso que había tomado la Segunda Guerra Mundial en 1943 en Sicilia se veía venir un desembarco angloamericano en la isla, por lo que el (ya a partir de ese mismo año) PCI instruyó con muchas dificultades a sus militantes sicilianos la preparación en la medida de lo posible de una lucha partisana unitaria contra las fuerzas del eje y la organización de administraciones municipales a fin de recibir a los aliados.Finocchiaro, S. M. (2009) Il Partito Comunista nella Sicilia del dopoguerra (1943-1948). Salvatore Sciascia Editore. 20

III. La ocupación militar angloamericana

No fueron, sin embargo, los comunistas los que supieron aprovechar mejor en un primer momento el caos y el vacío dejado por el fascismo tras la conquista aliada de Sicilia entre junio y agosto de 1943, sino la vieja guardia del notabilismo liberal, ahora reorganizados en el separatismo. La ocupación de Sicilia por parte de las tropas angloamericanas vino en cierto modo a cumplir temporalmente el programa separatista al separar física y políticamente a Sicilia del resto de Italia. Organizados alrededor del antiguo notable liberal Andrea Finocchiaro Aprile y su Movimiento por la Independencia de Sicilia (MIS), el separatismo rápidamente interpeló a los aliados pretendiendo equiparar separatismo y antifascismo, esforzándose por dar una imagen liberal-democrática. Así, Finocchiaro Aprile se las ingenió en un primer momento para organizar a su alrededor a elementos socialreformistas y adherentes al catolicismo político.Marino, G. C. (1979) Storia del Separatismo Siciliano. Editori Riuniti. 21

La administración militar aliada buscó ante todo asegurar la retaguardia y mantener el orden, dado que su objetivo principal era continuar la guerra. Rechazando a los partidos políticos como mediadores entre ellos y la sociedad, entregaron las administraciones locales a aquellos grupos o personajes que pudiesen aparentemente garantizar una mayor estabilidad; los británicos, en concreto, inspirados por su propia praxis colonial, favorecieron enormemente a los terratenientes, buscando una especie de restauración aristocrática. La iglesia tuvo en este proceso un destacado papel como interlocutora entre las clases dominantes de la isla y los aliados. Este era un contexto de ruptura general de las líneas de comunicación y transporte, por lo que las administraciones municipales cobraron un enorme poder. Dadas las bases sociales del separatismo, el recién constituido MIS se encontró como gestor de gran parte de la isla, siendo el caso más destacable la alcaldía de Palermo, que cayó en manos del conde Lucio Tasca, líder del ala agraria más reaccionaria del separatismo.Mangiameli, R. (1987). La regione in guerra (1943-1950). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore. 22 A pesar de todo, en algunos pueblos como Piana degli Albanesi los comunistas y los socialistas se las ingeniaron para constituir administraciones municipales antes de la llegada de los angloamericanos, los cuales de hecho con frecuencia las respetaron como autoridades provisionales.Petrotta, F. (2009) La Strage e i Despistaggi. Il Castello d’Ombre su Portella della Ginestra. Ediesse. 23

Convendría separar en este contexto el separatismo siciliano en cuanto a movimiento político, de la conciencia separatista que en estos momentos atravesaba prácticamente toda la actividad política (el propio PCI de Palermo, por ejemplo, proclamó durante el caos inicial una especie de República Soviética Siciliana, para después pasar a proponer una República Federativa Siciliana dentro de una supuesta Unión de Repúblicas Italianas. Hay que interpretar esto en un contexto de incomunicación entre la militancia comunista siciliana y la dirección en el exilio). En realidad el movimiento separatista propiamente dicho se componía de cuatro elementos: 1) era, por un lado, una maniobra de la vieja guardia liberal para recuperar su antigua preeminencia; 2) por otra parte, existía un filón enormemente reaccionario mafioso y latifundista que buscaba cumplir el sueño sicilianista de independencia económica y que esperaba lograr una especie de contrarrevolución preventiva con la independencia (y que acabaría por ser hegemónico dentro del separatismo); 3) temeroso de lo que el postfascismo pudiese deparar, había un componente burgués desarrollista opuesto al latifundismo que veía en la independencia la forma de lograr el tan ansiado desarrollo industrial de Sicilia; y 4) finalmente se encuentra una militancia estudiantil e idealista dada al aventurismo pseudorevolucionario (este último grupo jugaba con frecuencia a la ambigüedad ideológica, realizando algunos guiños y gestos filocomunistas).Marino, G. C. (1979) Storia del Separatismo Siciliano. Editori Riuniti. 24

La contundente mayoría de la mafia ingresó en las filas del MIS, si bien una parte de la «alta mafia» ya comenzó a virar hacia el que sería el «partido del orden» en Italia durante medio siglo desde este punto: la Democracia Cristiana (DC),Lupo, S. (2004) “Gli alleati e la mafia: un patto scellerato?”. Meridiana, 49, 193, 206). 25 que en Sicilia tendría una base social pequeñoburguesa y de pequeños propietarios agrarios y contaba con una larga tradición ideológica regionalista-autonomista y de reformismo moderado, pero que rápidamente se esforzaría para mostrarse ante las clases dominantes de la isla como el mayor garante de la estabilidad.

El MIS de Finocchiaro Aprile hizo lo posible para convencer a los aliados de las ventajas de una Sicilia independiente. Si Italia hubiese luchado hasta el final junto a Alemania, quizá la estrategia de Finocchiaro Aprile hubiese triunfado, pero ya en julio de 1943 Mussolini fue depuesto por el rey Vittorio Emmanuele III y, tras algunas vacilaciones en las que quizá los británicos hicieron presión amenazando con cumplir el programa del separatismo siciliano, el nuevo gobierno del mariscal Badoglio llegó a un armisticio con los aliados, propiciando la ocupación alemana del norte de Italia pero convirtiendo al gobierno italiano, que huyó a Brindisi, en parte de los aliados. Así, la pretendida equiparación «separatismo siciliano = antifascismo» perdió vigencia, y el plan de Finocchiaro Aprile de alcanzar la independencia gracias a la intervención extranjera falló (más aún cuando poco después los soviéticos rechazaron explícitamente el separatismo siciliano alegando que una Sicilia independiente sería un satélite norteamericano).Finocchiaro, S. M. (2009) Il Partito Comunista nella Sicilia del dopoguerra (1943-1948). Salvatore Sciascia Editore. 26

El pleno reconocimiento aliado del gobierno de Badoglio arrebató a los separatistas su posición privilegiada dentro de la Sicilia ocupada. En febrero de 1944 la administración de la isla vuelve al Estado italiano, y a lo largo de ese año se empiezan a consolidar los partidos de masas que estaban comenzando a tomar las riendas de la historia de Italia en estos momentos. El separatismo, pues, perdió dramáticamente el protagonismo político que había disfrutado hasta entonces,Cimino, M. (2018) Storia del Separatismo Siciliano 1943-1947. Edizioni dell’asino. 27 y su componente «burgués-desarrollista» desertó hacia el proyecto autonomista representado por DC. Ante esto, el MIS pasó a organizarse como un partido más firmemente estructurado, delimitando su propia base social. Gran importancia tuvo la constitución del Ejército Voluntario por la Independencia de Sicilia (EVIS) a partir de la confluencia de los filones latifundistas y juvenil-idealistas del separatismo junto a parte del lumpenproletariado, comenzando así el derrotero insurreccional del separatismo siciliano, lo que lo enfrentó abiertamente con el estado y lo sometió a la correspondiente represión, confirmando lo fugaz de su protagonismo en la historia de Sicilia. El EVIS pronto se vincularía enormemente con el poder social privado que ejercían en sus tierras los latifundistas separatistas y confluiría con el bandolerismo.Marino, G. C. (1979) Storia del Separatismo Siciliano. Editori Riuniti. 28 En cualquier caso, tras un equívoco periodo de transición, la crisis y eventual desaparición del separatismo como fuerza política relevante hizo que la mafia pasase a la DC conforme esta confirmaba a finales de la década de los 40 su naturaleza reaccionaria y anticomunista.Lupo, S. (1999). Mafia, banditismo e questione meridionale del dopoguerra. En Manali, P. (Ed). Portella della Ginestra 50 anni dopo (1947-1997). Salvatore Sciascia Editore. 29

IV. Algunas conclusiones

Como hemos visto, Sicilia es en este contexto una región subdesarrollada y agraria con un escaso desarrollo del movimiento obrero en general y con una mínima implantación del PCI tanto en el campo como en las ciudades, con la excepción de algunos núcleos. Además, la particular relación de la isla con el estado daba pie a que los terratenientes mantuvieran una reaccionaria unidad interclasista con el campesinado; sin embargo, esta ya era una clase en decadencia, y la desorganización provocada por la guerra y la caída del fascismo la pondrán en conflicto abierto con el Estado italiano, representante, en principio, del desarrollo industrial y, por lo tanto, potencial destructor del poder social de los terratenientes. Una vez comprendido el contexto de Sicilia bajo el fascismo y la vinculación de la mafia con las fuerzas más reaccionarias de la sociedad siciliana, en el siguiente artículo abordaremos el auge del comunismo siciliano para, finalmente, exponer el caso de la lucha terrorista de la mafia en Piana degli Albanesi y la masacre de Portella della Ginestra en 1947.

Notas:

  1. También resulta relevante en esta situación el papel que tenía Sicilia junto al resto del Sur de Italia como exportadora de funcionarios según las características del desarrollo desigual del capitalismo italiano, con su marcada división Norte-Sur (véase Coco, V. (2019). Siciliani a Salò. Funzionari, politici e burocrati nella RSI. En Baris, T. y Verri, C. (Eds). I Siciliani nella Resistenza. Sellerio Editore Palermo).
  2. Esta postura política vendría a comprender, entre otras cosas, la defensa de la independencia económica de Sicilia buscando lograr un supuesto potencial de prosperidad gracias a la exportación al extranjero de productos agrícolas y otras materias primas –potencial supuestamente frustrado por culpa de la dominación y la explotación ejercida por el norte proteccionista e industrial–. A lo largo de la historia se vendría a combinar con todo tipo de programas políticos y normalmente conllevó a una llamada a la solidaridad entre las distintas clases sociales de la isla.
  3. Lupo, S. (1987). L’utopia totalitaria del fascismo (1918-1942). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore.
  4. Coco, V. (2021). Mobilitazione nelle campagne e partiti di massa nella Sicilia del secondo dopoguerra. En Baris, T. y Patti, M. (Eds). La Strage di Portella della Ginestra tra Storia e Memoria. Istituto Poligrafico Europeo.
  5. En este contexto, la mafia siciliana no se adecuaba tanto al modelo gángster de las famosas películas si no a una red de sociedades rurales pequeñoburguesas conectadas con el contrabando y con una importante vocación de controlar la política local de los pueblos, lo que le otorgó un papel central en las oleadas violencia reaccionaria contra el movimiento campesino. También tenían una relación especial con grupos sociales cercanos al lumpenproletariado y con gente especialmente asocial y hosca como los pastores (véase Di Bartolo, F., (2008) “Imbrigliare il conflitto sociale. Mafiosi, contadini, latifondisti”. Meridiana, 63, 33-52), lo cual le otorgaba amplias posibilidades para poder ejercer la violencia.
  6. Verri, C. (2008) “Un dibattito marxista: mafia e latifondo”. Meridiana, 63, 135-156.
  7. Coco, V. (2008) “Dal passato al futuro: uno sguardo dagli anni trenta”. Meridiana, 63, 117-134.
  8. Los cooperativistas ligados al ala revolucionaria del PSI, que antes del fascismo se opusieron a esta deriva, sufrieron los rigores de un fenómeno que cobraría una importancia central en el desarrollo de la lucha de clases en el Sicilia: el terrorismo mafioso. Así, por ejemplo, en 1915 fue muerto a tiros el alcalde socialista de Corleone al intentar resistir la infiltración mafiosa en una cooperativa campesina local.
  9. Un caso destacable es la figura del agrónomo Francesco Marino, principal organizador del movimiento campesino en la localidad de Lentini y militante del PCI desde 1921. Jugó un papel protagonista en la organización de una cooperativa que se las ingeniaría para sobrevivir toda la época fascista gracias en parte a las pertinentes concesiones ideológicas, si bien entró en decadencia en los años 30. En consecuencia, con la explosión del movimiento campesino y la política de masas tras 1943 Lentini funcionaría como una «ciudadela roja», un bastión del PCI y del PSI (véase Mangiameli, R. (1999) “Cooperative e partiti di massa nell’ esperienza di Francesco Marino”. Meridiana, 36, 43-89).
  10. Esta es una tradición ideológica que podríamos situar a la inmediata derecha de la socialdemocracia.
  11. Lupo, S. (1987). L’utopia totalitaria del fascismo (1918-1942). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore.
  12. Vittorio, T. (1985) Il lungo attacco al latifondo. Spiritara e contadini nelle campagne siciliane (1930 – 1950). C. U. E. C. M.
  13. Butera, S. (1999). L’economia siciliana nell’immediato dopoguerra (43-50). En Manali, P. (Ed). Portella della Ginestra 50 anni dopo (1947-1997). Salvatore Sciascia Editore.
  14. Esto es, el campesino alquila al terrateniente la tierra a cambio de una porción de la cosecha o un pago en metálico. En este contexto implicaba que las familias campesinas se mudasen de sus pueblos a lugares remotos, lo que el fascismo esperaba que se tradujese en la traslación a Sicilia de un modelo familiar extendido fuertemente patriarcal, incompatible con el latifundismo siciliano.
  15. Vittorio, T. (1985) Il lungo attacco al latifondo. Spiritara e contadini nelle campagne siciliane (1930 – 1950). C. U. E. C. M.
  16. Lupo, S. (1987). L’utopia totalitaria del fascismo (1918-1942). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore.
  17. Baris, T. (2021). La Sicilia dalla Liberazione alla strage di Portella della Ginestra: un quadro sociale e politico. En Baris,T. y Patti, M. (Eds). La Strage di Portella della Ginestra tra Storia e Memoria. Istituto Poligrafico Europeo.
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  19. Cimino, M. (1988) Le pietre nello stagno. Edizioni La Zisa.
  20. Finocchiaro, S. M. (2009) Il Partito Comunista nella Sicilia del dopoguerra (1943-1948). Salvatore Sciascia Editore.
  21. Marino, G. C. (1979) Storia del Separatismo Siciliano. Editori Riuniti.
  22. Mangiameli, R. (1987). La regione in guerra (1943-1950). En Aymard, M. y Giarrizzo, G. (Eds). Le Regioni; La Sicilia. Giulio Einaudi Editore.
  23. Petrotta, F. (2009) La Strage e i Despistaggi. Il Castello d’Ombre su Portella della Ginestra. Ediesse.
  24. Marino, G. C. (1979) Storia del Separatismo Siciliano. Editori Riuniti.
  25. Lupo, S. (2004) “Gli alleati e la mafia: un patto scellerato?”. Meridiana, 49, 193, 206).
  26. Finocchiaro, S. M. (2009) Il Partito Comunista nella Sicilia del dopoguerra (1943-1948). Salvatore Sciascia Editore.
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  28. Marino, G. C. (1979) Storia del Separatismo Siciliano. Editori Riuniti.
  29. Lupo, S. (1999). Mafia, banditismo e questione meridionale del dopoguerra. En Manali, P. (Ed). Portella della Ginestra 50 anni dopo (1947-1997). Salvatore Sciascia Editore.