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Correspondencia entre Lukács y Lifschitz

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HISTORIA, POLÍTICA

Correspondencia entre Lukács y Lifschitz

28/01/2026
8 min.

Traducción de Pere dels Llorers desde el ruso.

Artículo liberado del número 3 de PARA LA VOZ: «Entre lo bello y lo justo: marxismo y arte en Lukács y Lifschitz».

Breve introducción biográfica

La siguiente introducción biográfica es un fragmento del artículo editorial «Entre lo bello y lo justo: Marxismo y arte en Lukács y Lifschitz»:Puede leerse completoaquí. 1

[…]

La obra intelectual de Lukács estuvo marcada por una constante evolución a lo largo de su vida. Dejó atrás su juventud premarxista con el ingreso al Partido Comunista de Hungría en 1918 y su participación destacada en la efímera República Soviética de Hungría, donde defendería posiciones izquierdistas. La crítica que le dedicaría Lenin en su conocido libro sobre el izquierdismo fue asumida profundamente por Lukács, que se dedicó a estudiar a fondo su obra y en 1924 elaboraría su primer trabajo marcadamente leninista, conocido como Lenin: un estudio sobre la coherencia de su pensamiento. Desde entonces, su desarrollo intelectual estuvo marcado por la consigna de «crítica y autocrítica».

La constante evolución de su pensamiento y la gran cantidad de temas que abordó tanto en su investigación científica como en su praxis política hacen de la obra y vida de Lukács una de las más complejas de estudiar del siglo XX. Buena parte del academicismo lukacsiano percibe a Lukács como un «heterodoxo» que tuvo que camuflarse en el «oficialismo» de los Partidos Comunistas; así, unos renuncian de su obra tardía por «dogmática», mientras que otros pretenden separarla de las evidentes influencias del «diamat» soviético. De esta manera, mientras que unos intentan excusar la toma de partido de Lukács en favor de la Unión Soviética y del movimiento comunista «oficial», otros simplemente no se lo perdonan, lanzando su obra «madura» directamente a la basura. Sin embargo, para comprender correctamente la evolución del pensamiento de Lukács y su vinculación con el movimiento comunista, es necesario en primer lugar reconocer la complejidad y riqueza del pensamiento en los países socialistas, desde la Unión Soviética a la República Democrática Alemana, rehuyendo del simplismo que lo concibe como un pensamiento único y vulgar, sin debates, sin riqueza, sin profundización y sin creatividad.

La hija del dirigente comunista Béla Kun, Ágnes Kun, llegó a decir de Lukács en 1947 que era «el principal teórico del marxismo en Hungría» y que ocupaba una «posición absolutamente dominante en la vida cultural húngara» de posguerra [puede vislumbrarse su papel en la carta que envía Lukács a Lifschitz el 11 de febrero de 1946, incluida a continuación]. Si bien se trata de una exageración, no deja de ser significativa la importancia que tuvo en distintas épocas en la vida pública y partidaria. Sin embargo, como muchos de los intelectuales de aquella época, tuvo momentos favorables y adversos para el desarrollo y difusión de su obra y de sus posiciones políticas, viéndose en otras ocasiones relegado a un segundo plano y sometido a severas críticas por parte de camaradas de su partido. Llegó a ser expulsado del partido en 1956 por su participación en el levantamiento en Hungría, donde jugaría un rol ambivalente, siendo partidario de una reforma política en su país, pero oponiéndose a la ruptura con el resto de países socialistas y votando en contra de la salida del Pacto de Varsovia. Finalmente, se reincorporaría al partido a mediados de la década del sesenta [sobre esto hace referencia Lifschitz en su carta a Lukács del 1 de mayo de 1963, incluida a continuación].

Por su parte, Lifschitz, veinte años más joven, dejó profundamente impresionado a Lukács con sus estudios en torno a la estética y a la teoría marxista del reflejo, lo que supuso un antes y un después en el desarrollo intelectual del filósofo húngaro. Las investigaciones de Lifschitz tuvieron una importancia fundamental en el campo de la estética, hasta el punto de que Iliénkov, en la década del setenta, dijo que «le pertenece a Lifschitz el indiscutible mérito de que hoy estos debates ya no se pueden conducir sin hablar de sus trabajos».Iliénkov, E., «La posición partidista del teórico», en El arte y la ideología, Edithor, p. 274. 2

Firme defensor del leninismo en estética, Lifschitz se vio envuelto en luchas y polémicas a lo largo de su vida. A finales de la década de 1920 y durante la década de 1930, apoyó a la joven generación de filósofos graduados en el Instituto de Profesores Rojos (Rosental, Mitin, Sitkotski, Kedrov, Yudin, etc.) en su lucha contra el deborinismo, y desde la revista Literaturni Kritik, dirigida fundamentalmente por él y por Lukács, arremetería contra la sociología vulgar y el modernismo. Estos debates, lejos de ser discusiones académicas y etéreas, tenían su fundamento en la teoría marxista del reflejo y serían el precedente de las luchas filosóficas de la década del sesenta y del setenta que se dieron en el seno de la filosofía soviética en torno a la lógica dialéctica, en las que Rosental e Iliénkov jugarían un papel importante.

[…]

Mijail Lifshitz a György Lukács (1945)

Leningrado, 12 de enero de 1945

Queridos György y Gertrud,Lukács y Gertrud Bortstieber, nacida en 1882, se casaron en 1919 y estuvieron juntos hasta la muerte de ella en 1963.3

Hace mucho que no les escribo: demasiado trabajo, poco tiempo y energía. El servicio militar me ocupa toda la vida y, cuando termina, he de tomar la pluma y comienza la esclavitud de la tinta: los artículos para la Oficina de Información. Ya he escrito sobre casi todos los artistas rusos y ahora me he dedicado a los escritores. Son mis esclavos: alimentan a mis hijos; pero yo mismo devengo esclavo el día 20, cuando me pagan los honorarios. Hasta ahora todo ha ido bien. Pero, ¿qué pasará cuando se agoten todos los escritores y artistas? Tendré que pasar a los futbolistas famosos, ajedrecistas, etc.

¿Cómo les va con el pan de la filosofía? Con cada nuevo informe, me acuerdo de ustedes y de la casita en las afueras de Budapest. ¡La casita, ay! Seguro que de ella no queda más que un lugar mojado. El nuevo gobierno húngaro tendrá que regalarles otra. Pidan una dacha a orillas del Danubio. Ya iré de visita (si mi jefe me deja). En Hungría, seguramente también habrá una Unión de Escritores, un Fondo Literario y una «casa de creación» en el castillo de algún magnate, descendiente de uno de los ministros de Atila o de Francisco José. Espero que la presidenta del Fondo Literario sea Olga Osipovna (como representante del Frente Democrático). Ese puesto debe quedar en manos seguras. En la casa de creación servirán vino húngaro añejo, pero nosotros traeremos un poco de vodka ruso. Y viviremos en la orilla del Danubio azul, bajo los acordes de Strauss y Brahms.

En Bulgaria, el viejo Georgi Bakalov me había invitado hace tiempo, prometiéndome un puesto de honor en su Instituto Marx-Engels. Pero Bakalov, lamentablemente, murió en París. En cambio, el miembro del consejo regente Pavlov Dosev nos es bien conocido. Allí ya ha comenzado el gobierno de los filósofos, como predijo Platón. En Grecia es otra historia. ¿Han notado que en el nuevo gobierno griego hay varios «Johns» y solo un «Pericles»?

Bromeo sobre estos temas porque en mi cabeza ahora predominan las relaciones internacionales. Por ellas, incluso he comenzado a aprender inglés. Leo a Churchill, el gran orador, tan lentamente como Champollion descifraba sus jeroglíficos. Maldigo a los ingleses por su idioma de perros, pero creo que pronto lo dominaré. Me vendría bien encontrarme ahora con algún «Lukács inglés». Pero, lamentablemente, en todo el mundo solo hay un Lukács, y ese se ha quedado en Moscú.Lukács vivió en Moscú durante la década de 1930 hasta 1945, cuando regresó a Budapest. En el momento de redacción de esta carta, Lukács vivía todavía en Moscú, mientras Lifschitz cumplía su tarea en Leningrado.4

En mis actuales estudios, su compañía me sería insustituible. Me he embarcado en una tarea compleja: quiero introducir en la historia civil, la política, la teoría del Estado, las relaciones internacionales y la guerra, al menos una parte de lo que hemos logrado en estética. Hasta ahora, nuestra explicación de la historia empírica sigue siendo abstractamente marxista: por ejemplo, explicamos la guerra imperialista como una lucha de intereses, pero no explicamos (porque lo consideramos irrelevante) por qué la agrupación de potencias en 1914 fue de una manera y no de otra. Dejamos de lado toda la dialéctica de las formas políticas, etc. Aquí hay un vasto campo de batalla contra la sociología vulgar.

Tengo algunas ideas, pero temo que, como de costumbre, no llegarán a una realización sistemática. Me falta conocimiento, y el conocimiento es función del tiempo. La vida se nos escapa de las manos, se va en ocupaciones inútiles. Dicen que con un martillo de vapor de varias toneladas es muy fácil romper nueces. Mis actividades tienen, aproximadamente, ese mismo carácter.

Mi situación general es tolerable. En el apartamento hace calor. La habitación es buena. Las relaciones en el servicio son aceptables. La alimentación no es excelente, pero se puede soportar. La salud no es muy buena, pero aún puedo trabajar.

¿Y ustedes? Escríbanme. ¿Tienen noticias de FerryJánossi Ferenc (1914-1997), hijastro de Lukács, en el momento al que se refiere la carta, se encontraba encarcelado.5? ¿Cómo está Igor? ¿Visitan a Elena FélixovnaElena Félixovna Usievich (1893-1968), militante bolchevique desde 1915. En abril de 1917 viajó junto con Lenin en el tren desde Suiza hasta Rusia y participó activamente de la guerra civil, donde perdió a su marido en combate. En 1932 se graduó en el Instituto de Profesores Rojos, donde compartió espacio con Lifschitz y otras personalidades que cobrarían relevancia como Rosental, Yudin, Mitin, etc. Junto con varios de ellos, fue una de las impulsoras de la ofensiva contra Deborin y su escuela. Mantuvo una larga relación de amistad con Lifschitz y Lukács, quienes a menudo hablan de ella en su correspondencia.6? ¿Cómo avanza «La sociología del conocimiento» y demás proyectos? ¿Tienen información sobre la publicación de sus libros en América?

Los abrazo a ambos. Les deseo mucha salud en el nuevo año. LidiaLidia Yakovlevna Reingardt (1909-1994), figura constante en la correspondencia, segunda esposa de Lifshitz, doctora en historia del arte.7 les envía saludos. Ella irá a Moscú. Yo estoy aquí atrapado firmemente.

¡Un caluroso saludo!
Misha

Leningrado, 12.01.1945

György Lukács a Mijaíl Lifshitz (1946)

Para Misha

Budapest, 11 de febrero de 1946

Queridos amigos,

Hoy, por casualidad, se ha presentado un día un poco más libre, y aprovecho esta rara oportunidad para escribirles. La vida en los últimos 14 días ha sido un verdadero horror: un flujo constante de reuniones y sesiones sobre los más diversos temas, desde la reorganización de la Academia de Ciencias hasta cuestiones menores en el Arbeiterkulturbund (Unión de Cultura Obrera). Entre todo esto, he tenido que dar tres grandes conferencias («Lenin y las cuestiones de la cultura» en la Unión de Escritores, «Democracia y literatura» en un importante ciclo de conferencias abiertas organizadas por nuestro partido, y «La crisis de la democracia», un informe presentado en un gran debate público sobre dicho tema). Además, estos informes debían redactarse de inmediato para su publicación, y así sucesivamente. Hoy, por fin, tengo un pequeño respiro después de esta tormenta.

Esta pequeña introducción ya les da una idea del estilo de nuestra vida. Pero quiero aprovechar este tiempo libre, sobre todo, para darles un panorama claro de la situación aquí. Todavía persiste un cierto equilibrio entre las fuerzas de la democracia y la reacción. La reacción ataca constantemente, pero hasta ahora sin éxito. Se elaboró un reglamento para llevar a cabo la reforma agraria, que en la práctica significaría en gran medida su anulación; este ataque fue rechazado. Hace unos días, en el Parlamento, un orador oficial del Partido de los Pequeños Propietarios Agrarios, que constituye la mayoría parlamentaria, pronunció un discurso abiertamente chauvinista y provocador; se desató un gran escándalo parlamentario, y el partido se vio obligado a declarar públicamente que dicho señor solo había expresado sus opiniones personales. Además, hay una abierta agitación reaccionaria promovida por el llamado «príncipe primado», el cardenal Mindszenty, jefe de la Iglesia católica. Como consecuencia de esto, ayer en Budapest tuvo lugar una pequeña, pero abiertamente fascista, manifestación callejera. En cuanto a la represión, estamos en una «guerra de posiciones». La policía está en manos de la izquierda (el jefe de policía es comunista, un buen y astuto camarada) y arresta a todos los conspiradores, a la mayoría de los especuladores, etc. Sin embargo, los fiscales y los tribunales dejan en libertad a la mayoría de ellos. Como en aquel viejo chiste judío, en el que un padre, al enterarse de las últimas fechorías de su hijo, exclamaba: «Yo también me reiría si el tonto no fuera el mío», nosotros también podríamos reírnos de este juego de guerrillas, cuando, por ejemplo, un grupo de conspiradores es liberado y, ese mismo día, la policía política los arresta de nuevo. Esta «guerra de posiciones» nos perjudica enormemente en la cuestión económica clave, ya que no podemos hacer nada contra la inflación. El intento de sellar el dinero hasta en un 25% fracasó por completo; hoy, el flujo de reuniones y debates continúa a un ritmo frenético. He aquí un ejemplo claro del valor de nuestro dinero: mi salario mensual como profesor universitario apenas alcanzaría para comprar medio dólar en el mercado negro.Tras la guerra, la moneda húngara sufrió la mayor inflación jamás registrada en la historia. La reforma financiera del Partido Comunista de Hungría en agosto de 1946, en la que tuvo un papel destacado el economista soviético Eugen Varga (con quien Lukács mantenía en aquel momento una relación de amistad), sustituyó el pengő por una nueva unidad monetaria, el florín, y pudo estabilizar exitosamente la economía.8

Pronto quedará claro cuál es la relación de fuerzas entre la derecha y la izquierda, ya que ahora comienza la lucha por la reducción y depuración del aparato estatal. Esto, con toda probabilidad, provocará cierto movimiento en nuestras filas. ¿Hacia la izquierda o hacia la derecha? Hoy todavía no está claro. Porque la situación dentro de los partidos de izquierda no es sencilla. Si no recuerdo mal, en una de mis cartas anteriores les hablé de las alas derecha e izquierda de los diferentes partidos. Nuestra comunicación constante con el ala izquierda y el fortalecimiento de esta ala a veces va muy bien, especialmente con el ala izquierda de los socialdemócratas. Pero el asunto se complica mucho a raíz de la cercanía de las negociaciones de paz. Las personas sensatas de todos los partidos saben bastante bien que difícilmente podremos esperar negociaciones de paz muy favorables, y mucho menos podemos esperar cambios en las fronteras. Pero solo el Partido Comunista se atreve a hablar abiertamente de ello. Ambos partidos campesinos, incluso el más de izquierda de ellos, el Partido Nacional Campesino, están llevando a cabo una propaganda chovinista completamente irresponsable, encubriendo la culpa por la guerra, fomentando ilusiones, etcétera, etcétera. Es muy interesante que hace unos días, en el Forum Club (un club exclusivo donde se reúne la intelectualidad de los cuatro partidos que formaron la coalición,Se refiere al Partido Comunista, al Partido Socialdemócrata, al Partido de los Pequeños Propietarios Rurales y al Partido Nacional de los Campesinos.9 y donde, por cierto, soy uno de los presidentes), hubo un debate sobre política exterior. Como la discusión se realizaba en un círculo íntimo, todos los oradores se expresaron de manera sensata y razonable. Nuestro compañero Révai, con pleno derecho, organizó un escándalo amistoso preguntando por qué esas mismas personas que en espacios cerrados son tan sensatas y razonables, de inmediato se convierten en agitadores chovinistas cuando hablan en público. Este discurso causó impresión allí, aunque, naturalmente, no se puede contar con un efecto duradero. Esta situación empaña nuestras relaciones con el ala izquierda del Partido Nacional Campesino. Durante mucho tiempo ha sido muy buena. La cooperación con este partido es muy importante, especialmente en el ámbito cultural, ya que su peso entre la intelectualidad es mucho mayor que su número de seguidores; tienen a los mejores escritores, etcétera. Ya estábamos a punto de lanzar una gran revista conjunta, cuya tarea principal habría sido comenzar a superar la división de la literatura y el arte húngaros, que lleva existiendo ya 25 años (o incluso más), entre lo rural y lo urbano. Durante mucho tiempo, el proyecto parecía prometedor, ya que la intelectualidad de izquierda de este partido confiaba realmente en Révai y en mí. Sin embargo, las negociaciones fracasaron en el último momento, porque los líderes del «centro» de este partido se oponían a que el partido se comprometiera a tal cooperación antes de que se firmara la paz. Es decir, hay muchas personas, incluidos algunos en el ala derecha de la democracia, que quieren mantener total libertad de acción para posibles cambios después de la firma de la paz. Con esto, naturalmente, debilitan la capacidad de acción del ala izquierda de la democracia y prolongan esta situación temporal desfavorable y triste. Así que ni siquiera ahora puedo señalar perspectivas claras. Si digo que, a pesar de todo, lo lograremos, es solo una esperanza subjetiva. Creo que ya con este análisis pueden ver que me he convertido en una persona no solo agobiada, sino, como decía Elena, «respetable». Este cambio ha traído consigo algunas cosas interesantes y agradables, por ejemplo, en enero recibí un importante premio literario (el premio Baumgarten), y mañana recibiré del municipio de Budapest un premio por mi trabajo académico (el premio Libertad). Esto significa que, incluso en condiciones de inflación, podemos vivir sin preocupaciones. La «respetabilidad» trae consigo, junto con muchas reuniones y visitas innecesarias, también algo interesante. No tengo cargos, ni en la administración estatal ni en la del partido, pero participo en muchas discusiones interpartidarias (discusiones que no tienen carácter oficial a nivel de alta política, pero que en realidad son bastante importantes), y gracias a esto, he conocido a la relativamente joven intelectualidad democrática de aquí, lo cual no ha sido poco interesante. Estos son aspectos positivos, pero los negativos son que la labor científica en tales condiciones es completamente imposible.

Pero ahora basta de hablar de mí. Me preocupa mucho que Elena esté enferma. Por favor, envíenos un informe detallado sobre su recuperación, que esperamos ya haya comenzado. También me preocupa que no reciba noticias directas de Misha. Supongo que usted ya le habrá enviado las cartas. En los próximos días saldrá una pequeña antología de Marx en húngaro; si se retrasa el envío de esta carta, enviaré un ejemplar para Misha junto con ella. Además, estoy negociando con la editorial del partido para publicar sus trabajos. No es imposible que logre hacerlo. Hoy termino, ya que tengo que revisar y editar muchas cosas, puesto que hoy tengo un día «libre».

Así que un gran saludo a todos ustedes (incluido Friedländer, cuyo giro en su destino me ha alegrado mucho).Gueorgui Mijáilovich Friedländer (1915-1995), fue un conocido literato soviético, discípulo de Lifschitz, aunque luego se distanciarían. Aquí Lukács se refiere a que durante la guerra Friedländer fue recluido en Kazajstán por su pasaporte alemán, pero Lifschitz recurrió a diversas autoridades y tras demostrar que venía de familia judía fue liberado.10 Escriban lo más rápido posible y con la mayor cantidad de detalles. Estaré muy contento incluso con unas pocas palabras de Misha.

Diuri.

Mijail Lifshitz a György Lukács (1963)

1 de mayo de 1963

Queridos, infinitamente queridos amigos:

¡Qué difícil es que siempre surja un muro entre nosotros! Los días pasados de nuestra cercanía y trabajo conjunto parecen una edad de oro. Recuerdo el sótano de Riazánov, los tiempos de Literaturni Kritik, nuestras conversaciones constantes sobre los temas más diversos. Lástima que al menos no tuviéramos un aparato de grabación.

Lidia y yo nos alegramos tanto de oír sobre ustedes dos a través del camarada Zoltai: cada noticia que nos llega la recibimos siempre con ansias. Cuídense y háganos llegar de vez en cuando alguna señal de vida.

Agradezco a Diuri por su libro sobre el realismo y por la buena intención de enviarme su Estética, de la cual he oído mucho, aunque solo he leído un capítulo en una revista alemana. Lamentablemente, por circunstancias ajenas a mí, no pude escribirle. No pierdo la esperanza de que la situación cambie y sea posible una comunicación constante entre nosotros.

Hace poco celebramos el 70º aniversario de Elena. Nos reunimos unas cincuenta personas, entre ellas Yudin, Rosental y otros que siguen vivos. Lamentablemente, no estuvieron V.B. Alexandrov (Keller), ni Andréi Platónov, ni Liza Ramm. La velada transcurrió en un ambiente cálido y terminó convirtiéndose en una celebración de la revista. Hay que decir que últimamente la actitud hacia Literaturni Kritik está cambiando, y la juventud lo lee con gusto. Pero en las mentes de la gente aún hay un gran desorden, muchas ideas absurdas, y pocos comprenden que en aquellos tiempos se crearon valores que pueden servir como punto de partida para avanzar. La reacción espontánea hacia todo tipo de modernismo y no-marxismo es muy fuerte. Como comprenderán, los defensores de la llamada línea dogmática, con su propia defensa, contribuyen mucho a esta reacción y ellos mismos no están tan lejos de ella.

El día en que, como espero, Diuri, se produzca tu completa rehabilitación, se podrá retomar el trabajo donde lo dejamos después del segundo debate, en 1940. Esto es de suma importancia para el desarrollo teórico marxista de nuestra joven generación. Y en esto precisamente, si no me equivoco, está la clave del futuro. Sé demasiado bien que usted es capaz de manejar sus propios asuntos. Me enorgullece que haya votado en contra de la salida del Pacto de Varsovia. Para mí, en este caso, es un indicador lo suficientemente claro, y todo lo demás, como suele suceder en la vida, puedo imaginármelo fácilmente. Y si escribo que para la causa común sería extremadamente importante su regreso al partido, es solo un sueño mío. Como comprenderá, tengo razones para ello, y no solo personales.

De mí no hay nada interesante que contar. Envejezco, me aquejan diversas dolencias físicas, pero, por supuesto, aún no me he marchitado: la producción de ideas no ha disminuido y el fervor combativo aún está presente. El problema es que no tengo con quién hablar, aparte de Lidia. Elena ha decaído mucho, principalmente debido al consumo de varios medicamentos que afectan al cerebro y al sistema nervioso. Igor bebe mucho y se ha convertido en un espíritu aún más errante que en tiempos pasados. Tengo cierta amistad con Tvardovski, pero él no es una persona interesada en la teoría. Hay jóvenes amigos, pero sin una unidad total de visión. Ya no tienen, por razones generales, un criterio claro en la cabeza. Sin darme cuenta, me he convertido, de este modo, en una reliquia histórica, un fragmento del pasado.

Por cierto, soy abuelo y pronto lo seré por segunda vez. Veta, que se reía tanto cuando Diuri hablaba por teléfono, ahora ya es madre. Mi hijo trabaja desde hace tiempo, es historiador. Mi hija menor terminó la universidad y también trabaja; es historiadora del arte antiguo. Espero que sus hijos y nietos estén sanos, que todo les vaya bien.

Me encantaría verlos a ambos, pero las posibilidades reales por ahora son escasas. Lidia y yo rezamos a nuestro dios marxista por su salud y bienestar. Les enviamos nuestros mejores y más cálidos deseos a nuestra querida Gertrud y a usted, Diuri, de parte de ambos. Saludos a toda la familia.

Hasta la vista.
Mijail Lifshitz

Envíen fotos si es posible.

György Lukács a Mikhail Lifshitz (1968)

Budapest, 6 de enero de 1968

Querido Misha:

Después de la decepción por no haber podido venir, tu carta del 18 de diciembre ha sido para mí un pequeño consuelo. Tenía muchas esperanzas de que aquellas conversaciones que comenzamos en el Instituto de Marx y Engels finalmente podríamos continuarlas. Pero espero que este año puedas recuperar lo perdido. Las noticias sobre la reacción de nuestros amigos filósofos ante la restauración de mi estatus me han divertido mucho. Esto coincide completamente con las impresiones que tenía hace treinta años. En cuanto al contenido del asunto, lamentablemente el viaje es imposible. A mi edad, uno debe quedarse en su escritorio y hacer su trabajo sin interrupciones, si quiere terminar al menos una parte de lo que ha planeado. En cuanto a una posible publicación, sugeriría que les envíes alguna parte de la Estética en traducción. Dentro de seis meses, tal vez pueda [enviarte] algo de la Ontología, pero ahora mismo no existe un texto definitivo. Lo que escribes sobre mis planes es muy bueno y alentador. Sin embargo, las cosas avanzan mucho más lentamente de lo que me gustaría. Si todo va bien, debería poder terminar la Ontología para el verano. No tengo, sin embargo, el derecho de olvidar que también me tomarán varios años para terminar la Ética. No sé si entonces todavía tendré suficiente energía para escribir la autobiografía. Por ahora, el trabajo va bastante bien, pero esto no garantiza el futuro. Hasta ahora, me he sostenido mejor que Elena, pero quién sabe qué pasará más adelante. En cualquier caso, también creo que, en tiempos de transición como los nuestros, las autobiografías de los involucrados no carecen de significado objetivo. Me alegra mucho saber que con ustedes y con su trabajo todo va bien. Espero que podamos hablar más detalladamente y de manera concreta sobre cuestiones específicas en un futuro no muy lejano.

Con un afectuoso saludo, también a Lidia.
Tu Diuri.

Notas:

  1. Puede leerse completoaquí.
  2. Iliénkov, E., «La posición partidista del teórico», en El arte y la ideología, Edithor, p. 274.
  3. Lukács y Gertrud Bortstieber, nacida en 1882, se casaron en 1919 y estuvieron juntos hasta la muerte de ella en 1963.
  4. Lukács vivió en Moscú durante la década de 1930 hasta 1945, cuando regresó a Budapest. En el momento de redacción de esta carta, Lukács vivía todavía en Moscú, mientras Lifschitz cumplía su tarea en Leningrado.
  5. Jánossi Ferenc (1914-1997), hijastro de Lukács, en el momento al que se refiere la carta, se encontraba encarcelado.
  6. Elena Félixovna Usievich (1893-1968), militante bolchevique desde 1915. En abril de 1917 viajó junto con Lenin en el tren desde Suiza hasta Rusia y participó activamente de la guerra civil, donde perdió a su marido en combate. En 1932 se graduó en el Instituto de Profesores Rojos, donde compartió espacio con Lifschitz y otras personalidades que cobrarían relevancia como Rosental, Yudin, Mitin, etc. Junto con varios de ellos, fue una de las impulsoras de la ofensiva contra Deborin y su escuela. Mantuvo una larga relación de amistad con Lifschitz y Lukács, quienes a menudo hablan de ella en su correspondencia.
  7. Lidia Yakovlevna Reingardt (1909-1994), figura constante en la correspondencia, segunda esposa de Lifshitz, doctora en historia del arte.
  8. Tras la guerra, la moneda húngara sufrió la mayor inflación jamás registrada en la historia. La reforma financiera del Partido Comunista de Hungría en agosto de 1946, en la que tuvo un papel destacado el economista soviético Eugen Varga (con quien Lukács mantenía en aquel momento una relación de amistad), sustituyó el pengő por una nueva unidad monetaria, el florín, y pudo estabilizar exitosamente la economía.
  9. Se refiere al Partido Comunista, al Partido Socialdemócrata, al Partido de los Pequeños Propietarios Rurales y al Partido Nacional de los Campesinos.
  10. Gueorgui Mijáilovich Friedländer (1915-1995), fue un conocido literato soviético, discípulo de Lifschitz, aunque luego se distanciarían. Aquí Lukács se refiere a que durante la guerra Friedländer fue recluido en Kazajstán por su pasaporte alemán, pero Lifschitz recurrió a diversas autoridades y tras demostrar que venía de familia judía fue liberado.